Mostrando entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de diciembre de 2013

Piano Esperanza



Todo empezó un día cualquiera. Parece que no nos damos cuenta de aquellas cosas que existen y están ahí por algo. La música es una de ellas, pero necesitamos que alguien nos lo recuerde. Solo basta con sacar un piano de madera a la calle.

Curiosidad, alegría y unidad. Los viandantes pasean y se acercan sorprendidos. Tocan sus teclas, se fotografían con él e incluso planean llevarse el instrumento de esperanza a casa. Su música es capaz de sobreponerse al ruido de las sirenas de los coches de policía, cada vez más frecuentes en el centro de la capital. Cada vez más frecuentes a partir de 2008. Cada vez más frecuentes.

Todo cobra sentido. Gracias al piano por aparecer en estos momentos. Gracias al genio, anónimo, que consiguió devolverles la ilusión a los habitantes con este simple gesto.

Pero esta historia no acaba aquí. Los altos cargos se hacen eco del piano Esperanza. Y un piano lo puede tocar, y cambiar su música, y manipular, cualquiera. Y exactamente eso fue lo que hicieron. ¿Quiénes? No vivimos bajo el control del Generalísimo.

Ya no queda nada del piano. Sus cuerdas, pedales o teclas han sido arrancadas, robadas. La madera ha sido distribuida por quienes lo han destrozado, y no es todo: estos la han utilizado en beneficio propio, con el fin de echarla a la chimenea y calentarse en sus casas.

Este no es el final, y lo sabemos. Lo que desconocemos es el dónde, el porqué y el cuándo llegará este día de cambio. Hasta entonces, llenemos las calles de pianos.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Ese concepto erróneo...

Ese concepto erróneo y extendido por el conjunto de la sociedad. Mes del pensamiento equívoco. Y del estrés. Y de las colas. Y del consumismo. Mucho. Gastar, regalar y recibir. Siempre dinero, que no hay. Ese concepto erróneo en este país de ladrones y engaños. Sin ofender… Comienza diciembre.


sábado, 9 de noviembre de 2013

No hay país para españoles

Image and video hosting by TinyPic


Me dijeron que escribiera un ensayo. Que escogiera un tema de los propuestos, de cualquiera de los autores dispuestos. Me dijeron que lo escribiera.

El ser humano, según indica Kapuscinski, y añado de antemano, busca mejorar su vida mediante el movimiento. Ir de unos lugares que piensa que son peores hacia otros lugares que piensa que son mejores. Eso es irreversible y está en el núcleo de nuestros pensamientos. En España nos referíamos a los inmigrantes. En nuestra nación, hoy, nos lamentamos por emigrantes. Y la explicación la podemos hallar en los medios, donde se nos informa sobre incontables historias. Pues no hay momento para la Literatura y su ficción, aunque sí hubo en nuestros falsos tiempos de gloria. En un país que no es para españoles.

Me encontré con una noticia esta mañana de un periódico inglés, como quien no busca lo que encuentra pero halla por interés. Del extranjero. Ese lugar que deseamos con tanta envidia y recelo. De nosotros los españoles trataba. Y, en resumidas líneas, con piropos nos despachaba. Adjetivos escondidos detrás de la semántica de las oraciones: vagos, incompetentes, desorganizados o fiesteros. Explicaba que nuestras siestas habían llegado a su fin. No más retrasos en reuniones de trabajo. No más juergas ni tanto festín. Y como guinda que cubre al pastel, la imagen que la acompaña: un hombre mayor, albañil de profesión, sentado y durmiendo en una silla. Con un paquete de cigarros en una mano y él sin camisilla. ¿Y esa es la imagen que damos? Aun así continúa en nosotros el deseo, o la necesidad, de vivir fuera. En lugares donde somos mal vistos. Sin embargo, el nuestro, tampoco es país para españoles.

Kapuscinski hablaba de la xenofobia. Sobre aquellos que no se abrían hacia otras culturas que emigraban. Las historias de éstos deberían de ser contadas de la forma más objetiva que se imaginara. Que la labor de los periodistas tendría que ser fundamental, evitando divulgar una imagen incorrecta y poco real. Que poseyeran esa gran capacidad para contarlas, y que la documentación existiera antes de publicarlas. Porque ahora somos nosotros los que emigramos, se ha convertido en algo a lo que nos han obligado. Apenas quedan otras opciones. Otras salidas. Ya no hay favores.

Me dijeron que escribiera un ensayo. Y que se extendiera hasta un máximo de treinta líneas. Me dijeron que lo escribiera, y está escrito. Y es que no hay país para españoles.